La Discapacidad Intelectual en el siglo XXI
Cuando hablamos de
discapacidad intelectual, hacemos referencia a esa afección que se diagnostica
antes de los 18 años y que se presenta cuando el funcionamiento intelectual
general está por debajo del promedio normal, cuando existe una carencia de las
destrezas necesarias para la vida diaria del ser humano. Hoy es día este
término se ha vuelto bastante común por la necesidad que tiene el ser humano de
aprender y conocer el porqué de ciertos comportamientos y de qué forma funciona
realmente el cerebro del ser humano. En la antigüedad esta carencia de
funcionamiento intelectual se conocía como retraso mental, de esta forma
describían a un niño o joven cuyas habilidades y conductas adaptativas fuesen
visiblemente diferentes a la de los demás niños o jóvenes.
La discapacidad intelectual se expresa en la relación del ser humano con el
entorno, el niño muestra ciertas limitaciones en las habilidades básicas que se
requieren para funcionar en la vida diaria y que de cierta forma nos permiten
responder ante situaciones que se presentan. Se dificulta la comunicación, las
relaciones interpersonales, la socialización, el aprendizaje, la resolución de
problemas, las rutinas, la higiene entre otras.
Existen muchas formas para identificar estas discapacidades, principalmente suelen identificarse mediante pruebas de cognición, generalmente evaluadas según el puntaje de la prueba de coeficiente intelectual. De tal forma se evalúan las habilidades de la persona para aprender, pensar, resolver problemas y comprender el mundo.
Hoy en día se conocen distintas formas en las que podemos ayudar a un niño o joven con estas dificultades a tener una vida más funcional, la terapia más eficaz que hoy tenernos para orientar el trabajo psicológico y educativo con las deficiencias es sin duda la conductual. La terapia conductual enfatiza las relaciones funcionales existentes entre la conducta y sus antecedentes y consecuencias ambientales, es decir le brinda al paciente una cierta calidad de vida y herramientas para manejar su día a día y las situaciones que se presentan.
Como seres que evolucionamos con el tiempo, se está creando una conciencia y una empatía por todas aquellas personas que encontramos a nuestro alrededor y que tiene alguna condición particular, cada vez hablamos más abiertamente de dificultades y problemas, a través de las redes sociales y el internet los niños desde tempranas edades ya ven y escuchan que existen personas a nuestro alrededor que necesitan empatía y comprensión, los centros educativos un alumno con discapacidad intelectual debe ser incluido en todas las actividades planeadas para el grupo. Sólo es necesario que se haga mucho más énfasis en animar su participación, alentar sus logros y adaptar la actividad si muestra dificultades o se aísla. Lo importante es que se sienta aceptado, integrado y reconocido.
Referencias
Velasco Jáuregui, L. C.,
Govela Espinoza, R., & González Enríquez, L. (2015). Inclusión Social de
Personas con Discapacidad Intelectual. RIDE revist Iberoamericana para la
investigación y el desarrollo educativo, Vol. 6(11).
Ministerio de Educación
Nacional.
(2007). Obtenido de https://www.mineducacion.gov.co/1621/article-141881.html


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